SCHÖNES WOCHENENDE ( Buen Fin de semana)
Ya apetece salir de Berlin y salir a descubrir otras partes de Europa. Berlin está genial y no lo cambio por nada, pero con una situación geográfica tan sugerente para un europeo sureño como yo, ya estaba tardando en seguir descubriendo mundo :)
Alemania ofrece muchos chollos. Uno de los principales es el del Schönes Wochenendeticket (el ticket del buen fin de semana, literalmente) que es algo asi como una barra libre de trenes regionales para el fin de semana por 30€ que incluye 5 personas. Asi que últimamente le hemos cogido gustillo a eso de viajar en tren regional haciendo transbordo en pueblos perdidos y nos hemos adentrado en el Este alemán.
Schönes Wochenende 1: Leipzig
El 18.11 nos fuimos un grupo de 13 españoles + Rita a Leipzig a pasar el día. Como era de esperar, la ciudad ya tenia su decoración navideña casi lista (…lógico si cuando fuimos a Wolfsburg el 8.11 ya estaban colgando los adornos navideños!!!) La ciudad está relacionada con J.S. Bach y tenia varios esculturas e iglesias con temática suya. Era una ciudad de la antigua República Democrática Alemana (RDA) pero en el centro a penas se notaba que era cutre. Cuando te salias del centro si se notaba es tufo a arquitectura comunista de sucesión de bloques grises pero la verdad es que la ciudad tenia bastante vida y era agradable de pasear. Por la tarde quedamos con Antonio y Sarah a tomar algo caliente en una cafetería y luego tiramos pa casa.
Schönes Wochenende 2: Dresden + Görlitz
El 25.11 planeamos el segundo viaje, pero esta vez con parada noctura incluida en Dresden. Alli esta mi compi Maria (mi primera visita ;) )de erasmus, asi que ya aprovechaba para ir a verla y ver los alrededores. A las 9.30 salimos de la Hauptbahnhof Albert de Valencia, Cristian de Bcn, Emilio de Jaén, Nando de Málaga y yo con destino Dresden. El viernes anterior habíamos dormido poco (…) asi que aprovechamos el tren para “descansar”… si no que se lo digan a Albert, que iba super preparado con su antifaz y su cojín hinchable de esos que se encajan en el cuello :) Llegamos al albergue de Dresden, que estaba en la parte nueva de la ciudad (la ciudad fue totalmente destruida en los bombardeos aliados en la Segunda Guerra Mundial y posteriormente reconstruida al milímetro. De hecho, la reconstrucción de los monumentos de Dresden se estudia como modelo de cómo se debe restaurar…). El albergue estaba ya reservado desde Berlin y estaba muy guay decorado, con colores fuertes en las paredes, lamparas de diseño y aseos cuidados. Ademas teniamos una habitación de 5, así que genial. Dia de paseo viendo la zona monumental y algo de arquitectura contemporánea ( pa eso habia dos arquitectillos en el grupo….jejeje) Así que gracias a la guía de Albert en un día ya habiamos visto lo que habia que ver. Antes de cenar fuimos a descansar al albergue: nos esperaba cena en la resi de María, que tenia ante ella el reto de mejorar las dotes culinarias que nos mostró cuando vino a Berlin … jejeje… Con María genial. Cada vez me cae mejor esta niña y estoy más contento de haberla encontrado. Hay algo especial en ella que me hace sentirme a gusto cuando estoy con ella. Como buenos invitados que somos, llevamos nuestra selección de vinos españoles, licores y lambrusco, ademas de una tarta para el postre y estuvimos toda la noche en su resi cenando + viendo fotos/videos.
Al día siguiente desayunamos algo caliente en la estacion y pillamos tren a Görlitz, ciudad alemana en la frontera con Polonia. Un río dividia la ciudad en dos: una parte alemana y otra polaca. Era domingo y como es normal en Alemania ( pero no en Berlin :) ) la ciudad estaba desierta. Hacia buen tiempo. Un sol tenue que apenas se levantaba sobre los tejados nos permitio pasear a pie la ciudad con buena temperatura. La parte alemana era bastante bonita, como estas típicas ciudades centroeuropeas de tejados inclinados de tejas y varias torres que sobresalian del paisaje urbano. Cruzamos el puente y de repente, estabamos en Polonia. La diferencia era bastante avismal. Fachadas descuidadas, calles levantadas, y tiendas de tabaco y alcohol en cada esquina. Comimos pizza con bebida por 4€ y nos dimos una vuelta por la ciudad y volvimos a casa. Todo muy bonito pero en estos viajes me he dado cuenta de que cada vez que salgo de Berlin, vuelvo más enamorado de esta ciudad, que ya la siento como mía.