KAZACHISCHES KONZERT MIT DINA (Concierto kazajo con Dina) Hace 3 años hice un seminario en Alemania sobre la Ampliación de la Unión Europea (UE) en participaban jóvenes de varios países europeos. Alli conoci a Dina, una chica que iba en representación de Alemania, pero que en realidad era de Almati, antigua capital de Kazajistán, uno de esos Estados que surgieron con el desmembramiento de la URSS. Dina era una chica multifuncional y eficaz. Sabía hacer de todo, y TODO lo hacia perfecto. Julio, que tambien fue conmigo como miembro del “equipo español”, y yo empezamos pronto a decirle “Dina for President” en plan de coña … pero os podeis hacer una idea por qué. Tocaba el piano, cantaba, estudiaba genial, sabía mil idiomas y dialectos (…). Bien pues resulta que esta chica vivia en Berlin y aun mantenia el contacto con ella mediante mails esporádicos. Ella ahora estudia en Tübingen ( sur de Alemania) pero venía a pasar unos dias a Berlin porque tenia que ir con su madre a un concierto que organizaba la Embajada de Kazajistán en Berlin con motivo del XXV aniversario de su independencia. Por via mails quedamos para ir al concierto, que era en el Gendarmenmarkt. Qué de vueltas da la vida… quién me iba a decir a mi que en mi erasmus en Berlin iría a un acto con mi amiga de Kazajistan que organizaba su embajada. Pero a mi este rollo internacional me encata y este año pienso meterme en todos los embolaos que me surjan, así que os podeis imaginar lo que tardé en confirmarle mi asistencia :D
Quedamos un par de horas antes del concierto en la Puerta de Brandemburgo para que nos diera tiempo a tomarnos algo caliente y ponernos al dia antes del concierto. Me llevó a un restaurante del chocolate en plan superlujo con vistas al teatro del Gendarmenmarkt. A las 7 entramos en el teatro. El ambiente era bastante selecto, rollo diplomático, gente con uniforme militar con no-se-cuantas condecoraciones… y yo allí de infiltrado :) (os podeis imaginar). La madre de Dina también asistía con unos amigos. En el hall nos dio las entradas, que nos dieron paso a un caterin de canapés y cava antes de que empezara el concierto, que consistía en 3 piezas kazajas y en una de Beethoben.
El teatro por dentro era estilo neoclásico, con detalles dorados y grandes lámparas de cristal colgando de la nave principal pero tenía tokes de tecnología como pequeños micrófonos colgando sobre los músicos. Hacía tiempo que no iba a un concierto de música clásica y creo que he descubierto una nueva aficción. Me pareció increíble. Ver a un grupo de personas dialogando con sus instrumentos. Cada uno mantenía su individualidad dentro del grupo de los que tocaban el mismo instrumento, pero a la vez percibías la compenetración entre ellos para conseguir un sonido común. Además de la precisión casi milimétrica de los movimientos: los palos de los violines (seguro que hay otra palabra para definirlos…pero soy aún soy amateur en el campo de la música...) se movian como si fueran todos la misma persona, asi como los violonchelos, las trompetas…etc. Me recordó a esas coreografías de natación sincronizada (que nunca nos perdemos en mi casa en los JJ.OO.) donde nada se deja a la improvisación y todo funciona como un mecanismo perfecto. Que sensación de tranquilidad, de armonía, de satisfacción… simplemente, de estar a gusto.
Después del concierto hubo una recepción en una de las salas anexa al teatro, donde no todos los asistentes podían entrar, pero la madre de Dina nos metió. Dentro estaban los miembros de la orquesta, el embajador y los secretarios de la Embajada! Y Dina como un pez en el agua… moviendose en su salsa… presentándome a todo el mundo… jajaja… El representante del comercio exterior en la embajada me dio su tarjeta por si me animaba a ir a la nueva Capital, Astana, que la estan transformando entera. Jajaja.
Todo el mundo supersimpatico, hablando entre bandejas de sushi y otro tipo de canapés de sabor asiático. Por supuesto vino y champán tampoco faltaba. Dina seguía en su salsa y yo le seguía el rollo… asi que a lo tonto a lo tonto, entre risas y conversaciones nos plantamos en las 12 de la noche. EN este punto de la noche los de la orquesta ya eran colegas, y mis nuevos colegas tenian ganas de fiesta. Dina se apunta a un bombardeo y de mi ya sabeis que no me pierdo una, asi que nos fuimos a continuar con la fiesta en el hotel en el que se quedaban. Alli nos quedamos en unas mesas del hall hablando de nuestras culturas, nuestras costumbres…ambientados en chupitos de vodka (de Kazajistán, por supuesto). Aquéllos que habían conquistado mi oido hacía apenas unas horas estaban ahí preguntandome cosas de mi país, compartiendo su bebida conmigo. Aquéllos que aplaudian golpeando las varitas de sus violines contra sus dedos índices, estaban enfrente mía, invitandome a visitar su país y dándome tema de conversación.
Estos nuevos amigos han abierto una ventana en mi que hacía tiempo estaba queriendo ser abierta. Me han redescubierto la música clásica :). Y me lo han redescubierto en el mejor de los sitios donde lo podian haber hecho, ya que en Berlin existen docenas de salas de conciertos, óperas y teatros. Por algo se dice que hay más de 1000 actos culturales al día.
Que guay es todo esto, tanta gente de tantos sitios diferentes relacionandose entre sí amigablemente. Quién me iba a decir a mi que tendria amigos en un país que, pese a tener una superficie mayor que dos veces la de Alemania, Francia y España juntas, tendría dificultades de situarlo en un mapa ( y sabéis lo que me gusta la geografía). Y es que por mucho que nos lo hagan intentar creer, no hay tantas diferencias entre unos y otros. Todos somos personas.

Dina y yo en el patio de butacas :)

Dina!

Logotipo de la embajada de Kazajistán en el teatro.

Dina y yo en la recepcion del Teatro

Zona de la orquesta